es ca de en

El Cuarteto Casals cumple 20 años de trabajo y constancia

31.01.17

Clásica2. Revista de Ópera y Música Clásica

El Cuarteto Casals cumple 20 años de trabajo y constancia

La creación del Cuarteto Casals en 1997 vino a poner fin a una prolongada anomalía histórica, ya que España no había contado nunca con un grupo con auténtica proyección internacional dedicado de manera estable, regular y exclusiva a la interpretación del extraordinario repertorio cuartetístico. Ahora cumplen 20 años de trabajo y constancia

 

CUARTETO CASALS XX ANIVERSARIO

El Cuarteto Casals, nacido en las aulas de la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid, tuvo el acierto de tomar su nombre del que es, sin duda, el más grande instrumentista de cuerda español del siglo XX: el violonchelista Pablo Casals (1876-1973). En su juventud, Casals formó un legendario trío junto con dos formidables instrumentistas franceses: el violinista Jacques Thibaud y el pianista Alfred Cortot. Casals nunca se integró en un cuarteto de cuerda estable, pero sí que tocó regularmente quintetos con muchos de los mejores de su tiempo o formó parte de grupos junto con grandes solistas formados especialmente para la ocasión en los festivales de música de cámara que organizó en la localidad francesa de Prades o en Puerto Rico durante su larguísimo exilio, iniciado tras la Guerra Civil. Elegir su nombre obligaba al Cuarteto Casals a la excelencia y, al mismo tiempo, le brindaba una inmejorable tarjeta de presentación con la que darse a conocer en todo el mundo.

Aunar cuatro voluntades diferentes, dominar el exigentísimo repertorio cuartetístico, labrarse un prestigio internacional, mantener el nivel de excelencia alcanzado y tocar año tras año en las mejores salas de concierto del mundo requieren, por un lado, trabajo y, por otro, constancia. El Cuarteto Casalsha demostrado uno y otra durante sus primeros veinte años de vida. Al final de su primera década recibió el Premio Nacional de Música, el más importante reconocimiento otorgado por el Ministerio de Cultura, que ratificaba con ello su estatus, a pesar de la juventud de sus miembros, como el cuarteto español más importante de la historia. Desde entonces no han parado de abrirse para ellos las puertas de nuevos auditorios, de proseguir su colaboración con el sello discográfico Harmonia Mundi, de cosechar triunfos y críticas entusiastas en todo el mundo.

Radicados sus cuatro miembros en Barcelona, ciudad en la que también son profesores en la Escuela Superior de Música de Cataluña, al final de su segunda década de vida obtuvieron otro importante reconocimiento oficial: el Premio Nacional de Cultura de Cataluña.

Después de veinte años, estos cuatro jóvenes más que razonables siguen permitiéndonos el privilegio de escuchar su conversación, en la que nunca han faltado −ni tienen visos de faltar− nuevos y apasionantes temas que tratar.

PROYECTOS PARA SU XX ANIVERSARIO

El año de su vigésimo aniversario comenzará con la interpretación de los seis Cuartetos de cuerda que Mozart dedicó a Haydn (una de las cimas absolutas de la literatura cuartetística) en el Wigmore Hall de Londres, uno de los grandes templos mundiales de la música de cámara. A finales del mes de enero ofrecerán las mismas obras en el Mozartwoche en Salzburgo, la ciudad natal del compositor.

Seguirán conciertos por Europa y América, antes de la llegada de otro de los momentos culminantes de esta temporada de aniversario: el estreno, el 31 de marzo, del Concerto Grosso “Invisible Zones”, de Francisco Coll, junto con la Orquesta Nacional de España y su director titular, David Afkham. La obra está dedicada al Cuarteto Casals, que a finales de abril ofrecerá dos conciertos en el Salón de Columnas del Palacio Real con los excepcionales instrumentos de Antonio Stradivari que forman parte de la colección real. A partir de 2018, el Cuarteto Casals ha sido elegido por Patrimonio Nacional para ser cuarteto residente de la colección palatina, lo que significa que tendrá la oportunidad de ofrecer conciertos regularmente con estos cuatro instrumentos únicos.

Pero será pocos meses después cuando el Cuarteto Casals demostrará −simbólicamente al menos− que ha alcanzado su plena madurez al interpretar por primera vez en su carrera la integral de los Cuartetos de Ludwig van Beethoven, que siguen siendo la prueba de fuego definitiva para mostrar que un cuarteto de cuerda ha ascendido al escalón más alto de su oficio, ya que estas diecisiete obras plantean a sus intérpretes todos los retos imaginables, tanto técnicos como conceptuales.

El desafío −que podríamos equiparar a una suerte de doctorado− se prolongará durante cinco conciertos, que se celebrarán entre el 18 y el 26 de agosto en la Schubertiada de Vilabertrán, tan vinculada al grupo desde su nacimiento. Luego Vera, Abel, Jonathan y Arnau repetirán la gesta en ciudades como Londres, Lisboa, Viena, Tokio, Berlín, Turín, Barcelona y Madrid. Sin trabajo y constancia, tampoco habría sido posible afrontar este inmenso desafío en las salas de concierto más exigentes del mundo, un hito que hay que emparentar necesariamente con la publicación en curso en DVD (para el sello Neu) de otra gran integral coetánea a la de Beethoven, la de los Cuartetos de Schubert, en interpretaciones grabadas y filmadas en directo en L’Auditori de Barcelona durante su XV Aniversario en el año 2012 , y de la que acaba de salir a la luz el segundo volumen.

La presencia de dos hermanos en el Cuarteto −Arnau y Abel Tomàs− está lejos de ser una rareza en el exclusivo mundo de los cuartetos de cuerda. El ejemplo histórico más significativo es el del Cuarteto Amar, en el que el compositor Paul Hindemith tocaba la viola y su hermano Rudolf el violonchelo. Otros casos más recientes son el Cuarteto Busch, con los hermanos Busch –Adolf, fundador del Cuarteto y Herman, incorporado en los años 30, el Cuarteto Tetzlaff (con Christian y Tanja Tetzlaff, también primer violín y violonchelo) o el caso más extremo del Cuarteto Hagen, formado inicialmente por los hermanos Lukas, Angelika, Veronika y Clemens Hagen.

Arnau y Abel tocan también el violín y el violonchelo, aunque aquí no puede hablarse de “primer violín”, porque una de las características del Cuarteto Casals es que los dos violinistas (Vera Martínez Mehner y Abel Tomàs) tocan indistintamente en los atriles de primer y de segundo violín, un rasgo democratizador e igualitario que también comparten con otros grupos, como el Cuarteto Danés o el Cuarteto Emerson, por ejemplo.

Arnau fue el principal instigador del nacimiento del Cuarteto Casals en 1997, cuando todos sus miembros estudiaban en la Escuela de Música Reina Sofía de Madrid. Empezó a estudiar piano con su padre a los cinco años y no llegó a su instrumento, el violonchelo, hasta siete años después, a una edad inusualmente tardía para un instrumentista de cuerda. En el momento de la fundación del grupo, con 24 años, ya era, sin embargo, un instrumentista maduro que tenía claro que sus preferencias profesionales se inclinaban por el cuarteto de cuerda. Asimismo, hacía mucho tiempo que no albergaba dudas sobre su dedicación a la música ya que, confiesa, “enseguida vi que la música era lo que me hacía más feliz”.

 

EL REPERTORIO Y LA DISCOGRAFÍA DEL CUARTETO CANALS

Desde aquel ya lejano primer concierto ofrecido en Toledo el 30 de marzo de 1997 por el Cuarteto Casals, sus cuatro integrantes no han dejado de ampliar su repertorio y de explorar nuevos territorios, un proceso que conocerá un importante hito en la temporada en que conmemoren su vigésimo aniversario, en la que, por primera vez, van a ofrecer la integral de los Cuartetos de Ludwig van Beethoven −lo que equivale a alcanzar la cima absoluta de su profesión, siquiera simbólicamente− en diversas ciudades y festivales de todo el mundo.

La música de Beethoven constituye la culminación definitiva del estilo clásico, llevado a su máxima perfección por Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart. No es de extrañar, por tanto, que la música de esta gran trinidad clásica haya sido una compañera de viaje casi constante del Cuarteto Casals desde sus comienzos, aunque ellos decidieron incorporar también desde muy pronto a Franz Schubert, declaradamente clásico en todas sus primeras composiciones cuartetísticas hasta el cambio de rumbo definitivo marcado por el Cuarteto “La muerte y la doncella”, una obra que tiene una significación muy importante en la historia del Cuarteto Casals.

No es de extrañar, por tanto, que el austríaco, del que ya grabaron en 2012 sus Cuartetos núms. 10 y 15,forme parte del más importante de sus actuales proyectos de grabación: su integral cuartetística, que será publicada en DVD por el sello Neu Records. Fue grabada y filmada en el año de su XV Aniversario en directo en L’Auditori de Barcelona después de que el Cuarteto Casals ofreciera estas mismas obras en Londres, Schwarzenberg, Florencia, Lisboa y Madrid, entre otras ciudades. Ni que decir tiene que en la primera entrega aparece el Cuarteto “La muerte y la doncella”. El segundo volumen fue publicado a finales de 2016.

En 2003, en su primera grabación para el sello francés Harmonia  Mundi, al que siguen siendo fieles desde entonces, supieron aunar esta tendencia natural con su condición de cuarteto español (y no podemos olvidar que el hecho de que un cuarteto formado y radicado en España grabase un disco para una importante multinacional era algo insólito y excepcional, casi tanto como el hecho mismo de existir y alcanzar un nivel de excelencia parejo al de los mejores cuartetos jóvenes extranjeros), llevando al disco los tres Cuartetos de Juan Crisóstomo Arriaga, declaradamente clásicos en su forma y su lenguaje.

Y su grabación de un álbum de tres discos con los Cuartetos juveniles de Mozart y de una de las más importantes colecciones de Haydn, la op. 33 (que interpretaron por primera vez en directo en el Auditorio Nacional de Madrid en 2008, en el marco del Liceo de Cámara) confirmó que, sin recurrir a instrumentos ni criterios rígidamente historicistas, el Cuarteto Casals había encontrado una manera extraordinariamente personal de abordar el repertorio clásico desde una perspectiva moderna al tiempo que eran fieles a las prácticas interpretativas de la época. Otros dos discos aparecidos en 2014 −Las Siete Últimas Palabras de Nuestro Salvador en la Cruz de Haydn y la primera entrega de los seis Cuartetos de Mozart dedicados a Haydn, otro Everest− ratifica su sólido estatus como uno de los cuartetos de cuerda más destacados en la interpretación del repertorio del siglo XVIII.

El siglo XX ha sido también, sin embargo, una constante en la trayectoria del Cuarteto Casals. Su segundo disco, publicado originalmente en 2005, incluía dos obras que raramente suelen ser hermanadas: el único Cuarteto de cuerda de Claude Debussy y el Cuarteto núm. 2 de Alexander von Zemlinsky.

Y cinco años después daban un paso aún más decidido al adentrarse en el mundo tímbrica y formalmente fascinante de tres grandes creadores húngaros: Béla Bartók (Cuarteto núm. 4),György Ligeti (su Cuarteto núm. 1, “Metamorfosis nocturnas”) y György Kurtág (Doce Microludios, op. 13), este último un verdadero referente para los cuatro integrantes del cuarteto.

Trazaban así un puente al otro lado de un río en el que se sitúan otros compositores que forman también parte habitualmente de su repertorio, como Felix Mendelssohn, Robert Schumann, Johannes Brahms y Dmitri Shostakóvich, cuyo Cuarteto núm. 8, dedicado “A las víctimas del fascismo y la guerra”, ha sido una de sus obras más interpretadas y aplaudidas.

El Cuarteto Casals también ha querido ser fiel a sus orígenes y no se ha olvidado de programar y grabar la música de intérpretes españoles o españolizados. Este último adjetivo encaja a la perfección con Luigi Boccherini, del que el grupo ha grabado dos de sus Quintetos con dos violonchelos (con Eckart Runge, el violonchelista del Cuarteto Artemis) y un Quinteto con guitarra (con Carles Trepat).

Y entre los primeros, aparte del ya citado Arriaga, se han interesado por la música del sevillano Joaquín Turina (La oración del torero) y el barcelonés Eduard Toldrà (Vistes al mar), entre otros. En el mes de marzo, los cuatro estrenarán en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, con la Orquesta Nacional de España, dirigida por su titular, David Afkham, la obra Concerto Grosso “Invisible Zones”, escrita y dedicada a ellos por Francisco Coll.

Todo ello nos ofrece la clara visión de un grupo que, a pesar de su juventud, ha meditado muy bien todos y cada uno de sus pasos, sin rehuir los riesgos, buscando el equilibrio entre tradición y modernidad, madurando en concierto sus proyectos antes de llevarlos al disco y, sobre todo, esforzándose por lograr en todos ellos no sólo la excelencia artística, sino también dejar la impronta personal e inconfundible del Cuarteto Casals. Un auténtico camino de perfección.

¡Felicidades por este aniversario!